jueves, marzo 29, 2007

CAZA DE BRUJAS

La prueba de inmersión en el agua se utilizó en multitud de ocasiones para averiguar si una mujer era o no una bruja.
Se sumergía a la acusada en un río: si se ahogaba, era una persona normal.
Si no lo hacía, era una bruja a la que el demonio había salvado.


En la primera mitad del siglo XVII, el rey Jaime I de Inglaterra explicaba así la lógica de la prueba:
“Por eso parece que Dios ha dispuesto, como indicio sobrenatural de la monstruosa impiedad de las brujas, que el agua se niegue a recibir en su seno a quienes han rechazado las sagradas aguas del bautismo y han renunciado voluntariamente a sus beneficios”

En la época de la brujería, eran muchos los hechos que no tenían explicación de ningún tipo. No se podía explicar, por ejemplo, por qué una persona creía que volaba cuando se untaba determinadas sustancias. Tampoco se podía explicar el origen de la fuerza brutal que los seres humanos poseemos cuando padecemos una enfermedad mental. Ni por qué una persona podía, a veces, flotar en el agua…

Cualquier personaje siniestro y poderoso podía utilizar esos espacios oscuros sin explicar, porque el mensaje no importa: importa el mensajero.

De hecho, en el año 1000 si la mujer flotaba se consideraba un síntoma de que no era bruja y Dios la había salvado.
En el año 1500, la cuestión funcionaba al revés: si flotaba la había salvado el demonio.
Las investigaciones en psicología demuestran que la facilidad con que creemos las explicaciones de otra persona no depende de su coherencia: la credibilidad depende del atractivo, de la sensación de poder que nos produce el individuo o de sus habilidades de comunicación.

Da igual que algo sea incongruente. Si lo cuenta alguien guapo, poderoso y con mucha labia, le creemos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tremendo. Sólo hay que ser guapo y con labia para comerse el mundo, aunque debajo de esa apariencia (o incluso siendo evidente) habite el mal, el egoísno, el poder a costa del sufrimiento del débil... y todos caemos de nuevo y nos intentamos colocar a su lado, y dejamos que quien de verdad vale caiga en desgracia. Un saludo y me encanta este blog.