Si puedes comenzar el día sin cafe ni tranquilizantes Si puedes comer, día tras día la misma comida sin quejarte Si puedes entender cuando a tu alrededor hay tensión y evitas el peligro Si eres capaz de ser indiferente ante la subida del dólar o la bajada de la bolsa Si eres capaz de entender cuando los demás están muy ocupados para atenderte Si puedes aceptar la crítica Si puedes calmar tu tensión sin requerir auxilio médico Si puedes dormir tranquilamente a cualquier hora, en cualquier sitio Si puedes relajarte al final del día Si disfrutas como nadie la caricia de una mano querida por tu cabellera Entonces, casi seguro...
Tú eres el perro de la casa
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